A Practical Look at the First Week
La primera semana después de firmar el boleto de compraventa suele ser la más intensa. No porque ocurra algo extraordinario, sino porque hay decisiones concretas que tomar y plazos que cumplir. En esta guía repaso lo que realmente sucede en esos primeros siete días, basado en experiencias de compradores recientes en el área metropolitana de Santa Fe.
El primer paso práctico es contactar al escribano para confirmar la fecha de la escrituración. Muchos compradores creen que el escribano se encarga de todo automáticamente, pero la realidad es que hay que coordinar horarios, revisar la documentación pendiente y verificar que el vendedor haya presentado los certificados de deudas municipales y provinciales. Sin esos papeles, la firma se retrasa.
Otro aspecto que suele tomar tiempo es la gestión del informe de dominio en el Registro de la Propiedad. Aunque el escribano lo solicita, el comprador debe asegurarse de que el trámite esté en curso. En la práctica, esto significa llamar al registro o consultar online el estado del expediente. Un informe limpio puede tardar entre 48 y 72 horas hábiles, así que conviene iniciarlo el mismo día de la firma del boleto.
También está la cuestión del pago del saldo de precio. Si se utiliza un crédito hipotecario, el banco suele depositar los fondos en la cuenta del escribano entre 3 y 5 días hábiles después de la aprobación final. Pero si el pago es al contado, hay que coordinar la transferencia bancaria con el vendedor y verificar que los fondos estén disponibles antes de la cita notarial. Un error común es asumir que la transferencia se acredita en el día; los bancos argentinos suelen demorar hasta 24 horas hábiles para transferencias de montos elevados.
Finalmente, está la inspección final de la propiedad. Aunque parezca un trámite menor, es recomendable visitar el inmueble durante esa primera semana para verificar que el vendedor haya dejado todo en las condiciones acordadas: que no haya deudas de servicios impagas, que las llaves funcionen y que no haya daños nuevos. Este paso evita sorpresas desagradables el día de la entrega.
En resumen, la primera semana no es de espera pasiva, sino de seguimiento activo de cada trámite. Tener una lista de tareas y plazos claros marca la diferencia entre una compra tranquila y una llena de contratiempos.
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